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Informe Mensual Económico Financiero N° 343 – Septiembre de 2018

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SÍNTESIS EJECUTIVA

Las tensiones internacionales originadas en los conflictos comerciales y guerras

arancelarias constituyen un contexto adverso para el mundo emergente, a fines de

la tendencia expansiva que muestra la economía mundial. Durante agosto, la crisis

turca provocó grandes tensiones, que contagiaron a otras economías en desarrollo

y dejaron expuestos a bancos de Francia, Italia y España.

Tres factores significativos en la preocupación de los agentes económicos respecto

de la economía global son: i) las consecuencias del desarme del programa de

facilitación monetaria en EE.UU.; ii) el aumento del déficit fiscal en EE.UU. y la

revaluación del dólar; iii) el aumento generalizado de la aversión al riesgo. El egreso

de capitales desde países emergentes tomó nuevo impulso. La mayor volatilidad en

Brasil (con la exclusión de Lula como candidato presidencial y el atentado a

Bolsonaro) más la caída del real, son factores adicionales de tensión para la

Argentina.

En la Argentina, agosto fue otro mes de alta volatilidad para los mercados y fuerte

depreciación de su moneda. Uno de los ejes de la falta de credibilidad radica en las

dificultades de financiamiento que enfrenta el sector público (y en menor medida el

privado) pese al apoyo recibido del FMI. Las oscilaciones en la prima de riesgo, que

toca los 700 puntos, para concluir el mes 771,

son un claro indicador, más allá de la

leve baja de los primeros días de septiembre.

Las causas subyacentes son: i) un tamaño reducido de los mercados financieros y

de capitales; ii) una inestabilidad institucional que promueve la concentración de

vencimientos de deuda en el corto plazo; iii) una escasez estructural de ahorro, en

un contexto en el que una parte del ahorro privado termina financiando el déficit

fiscal; iv) una historia de incumplimientos en materia de deuda externa.

La intensidad de la crisis cambiaria derivó en una devaluación del peso de 35,7% en

agosto. Para recuperar credibilidad, el gobierno solicitó al FMI un cambio en el

acuerdo, anticipando el desembolso de fondos previsto para 2020 y 2021. El objetivo

es minimizar las necesidades de financiamiento privado. El compromiso de un

resultado primario equilibrado en 2019, apoyado en la aplicación de retenciones a

las exportaciones y en una reducción de la inversión pública, son las claves de la

renegociación.

La corrección cambiaria lleva a un tipo de cambio real más alto (peso más

depreciado) para reducir las necesidades de ahorro externo. De mantenerse el tipo

de cambio real peso/dólar en el entorno de 1,55, el déficit en la Cuenta Corriente del

Balance de Pagos en 2019 podría bajar a 10-11 miles de millones de dólares,

equivalentes a 2,5% del PIB, la mitad del observado en 2017.