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Informe Mensual Económico Financiero N° 336 – Febrero de 2018

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desaceleración a mediados de año, como se menciona en 1, que los

mercados comienzan a descontar (las monedas de los países homólogos

más dinámicos tienden a fortalecerse).

d)

El endurecimiento de la política comercial y el deseo de mejorar la balanza

comercial; el balance de bienes y servicios de Estados Unidos mejora 1% del

PIB cada 10 puntos porcentuales de depreciación real de su moneda.

e)

Se observan cambios en la composición de las monedas que constituyen el

stock de las reservas de los Bancos Centrales: en términos globales, todo el

aumento del stock de reservas en los últimos tres meses se ha producido en

otras monedas distintas al dólar: euro, libra, yen y yuan. De todas maneras,

la participación del dólar en el total de las reservas mundiales bajó de 72%

en 1999 a 64% en 2017 (durante ese lapso el euro surgió y reemplazó al

marco como segunda moneda).

Para fin de 2018 J.P.Morgan proyecta valores de 1,28 dólares por euro; 118 yenes

por dólar. Dentro de las monedas de los países emergentes, 3,18 reales y 6,25

yuanes por dólar, todo lo que sugiere un moderado debilitamiento respecto de los

niveles predominantes al comenzar febrero.

En ese contexto se produjo a principios de febrero una fuerte caída en los precios

de las acciones en la Bolsa de Estados Unidos, que los analistas vincularon con la

inminente suba de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. Sin embargo,

pocos días atrás, el consenso de esos analistas señalaba que dicho aumento estaba

descontado por el mercado. Por eso, una explicación alternativa sería que también

la baja de los precios fue multicausal: el debilitamiento del dólar, la caída de los

bit

coin

(con el rearmado de portafolios que implica), el cambio de autoridades en la

Reserva Federal (con un nuevo presidente algo más

hawkish

que su predecesora,

etc.). Con todo, fue una señal amarilla para los países emergentes, sobre todo

aquellos que son tomadores de crédito por necesidades fiscales.

3. Las proyecciones del FMI citadas en el punto 1 están acompañadas por otra noticia

positiva: el comercio mundial de bienes y servicios crecería en 2018 4,6% en

volumen físico.

Como contrapartida, proyecta una suba de 1,5% a 2,3% en la tasa LIBOR (depósitos

en dólares a 180 días) que, de alguna medida, sintetiza la expectativa de una

moderada suba en el costo del financiamiento.

Un último dato relevante de la economía mundial, se vincula con la volatilidad en el

precio del petróleo. Luego de la suba de 2017 se espera una nueva suba liderada

por la demanda que alcanzaría sus valores más altos en marzo–abril, para

comenzar a caer de allí en más hasta volver en septiembre–octubre a los valores

actuales, con riesgo de ulteriores bajas.