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Informe Mensual Económico Financiero N° 336 – Febrero de 2018

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. La economía argentina siguió creciendo en el cuarto trimestre del 2017, aunque a

un ritmo lento. Durante la mayor parte de 2016, el Estimador Mensual de Actividad

Económica (EMAE), que anticipa el comportamiento del PIB, se mantuvo

estabilizado en un valle de 145 puntos (2004=100): entre mayo y noviembre fluctuó

cerca de 150. En octubre y noviembre el crecimiento desestacionalizado respecto

del mes previo fue 0,3% y 0,4%, respectivamente, y ello determinaría un arrastre

estadístico para el 2018 de 0,8%–1,0%.

De esta manera, se ratifica la tendencia a un crecimiento bajo, liderado por el gasto

interno (las exportaciones en volumen físico crecieron apenas 0,1%) y relativamente

volátil, que rondaría 2,8%–3,0% para el 2017. Para el 2018, como se indicó en el

Informe 335, se espera un crecimiento de 3,0%

Tres datos significativos respecto del perfil del crecimiento:

a)

Una recuperación relativamente mayor en el consumo de bienes de los

sectores más bajos.

b)

El dinamismo de la inversión creciendo al 12% anual.

c)

Como contrapartida, estabilidad en los consumos de bienes de sectores

medios y altos, que volcaron el gasto hacia servicios y/o aumentaron el

ahorro.

5.

De cara al 2018, la estrategia oficial apunta a articular una reducción suave de la

tasa de inflación con la consolidación de la expansión de la economía.

En esa línea, asegurar el financiamiento externo resultaba crucial. En ese orden se

ubica la colocación por 9,0 miles de millones de dólares, realizada por el Ministerio

de Finanzas a poco de haberse aprobado el Presupuesto 2018. Considerando la

magnitud del déficit fiscal de 2017

(véase la Sección Especial II Cierre fiscal y

monetario 2017)

y del previsto para 2018 (6,0% del PIB) y del deterioro de la Cuenta

Corriente del Balance de Pagos (5,0% del PIB estimado en 2018), la colocación

realizada da cierto grado de libertad de acción a la política económica, y era una

condición necesaria para el sostenimiento de la actividad. La turbulencia en la Bolsa

de Estados Unidos de principios de febrero y la tendencia ascendente del

rendimiento de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, justifican el apuro en

colocar la deuda.

También ha sido importante la colocación de Letras del Tesoro por 4.915 millones

de dólares, realizada en los últimos días de enero.