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Informe Mensual Económico Financiero N° 335 – Enero de 2018

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En 2018 la dominancia fiscal persistirá sobre la política monetaria. Se estima que

la expansión monetaria bruta (antes de esterilización) crecerá 45% y, de nuevo,

dos tercios de la misma deberá ser esterilizada porque la demanda de dinero

difícilmente crezca por encima del 25%.

Por lo señalado, las Lebac seguirán en el centro de la escena, aun en un clima

monetario más permisivo. Es posible que el BCRA intente, interactuando con el

Ministerio de Finanzas, ir transformando gradualmente las Lebac en

Letras/Bonos del Tesoro. Este proceso requiere una cuidadosa ingeniería en

términos de tasas y plazos (las Lebac son más cortas y ofrecen tasas altas) Pero

permitiría cubrir dos objetivos: controlar mejor la bola de nieve de las Lebac (que

hoy ya excede el monto de la Base Monetaria) y contribuir a financiar al Tesoro.

El financiamiento del Tesoro será otro punto álgido del 2018: no solo se necesita

financiar el déficit fiscal (36,0 miles de millones de dólares) sino también

vencimientos de capital por 24,7 miles de millones de dólares (excluyendo los

vencimientos con el BCRA). Ello implica colocar deuda bruta por un valor entre

8% y 10% del PIB, monto significativo aún en contexto favorable de liquidez

internacional.

La tasa de inflación en 2017 cerraría en el 24%; para 2018 se estima un escalón

inferior, del orden del 18%–20%. En un contexto de expansión neta de dinero de

20%–25%, con ajustes de precios relativos en proceso de concreción y con

inercia inflacionaria incorporada a las expectativas de los agentes económicos,

es poco probable una tasa más baja, sobre todo en un contexto relativamente

expansivo de la economía.

Precisamente, este contexto de resistencia a la baja en la tasa de inflación explica

el desvío en el cumplimiento de las metas de inflación en 2017 y el

reacomodamiento al alza en las metas para los próximos años y la postergación

por un año del objetivo de llevar la tasa de inflación al 5%, como fue anunciado

en conferencia de prensa el 28 de diciembre. Se estima que esta calibración

permitirá una política monetaria menos contractiva, redundando en tasas de

interés de Lebac más bajas y en un peso más débil (mayor devaluación a la

prevista incluso en el Presupuesto)

Por cierto, las definiciones de las paritarias que se realicen en febrero y marzo

incidirán en el valor de la inflación. A su vez, estarán muy influidas por el impacto

sobre los precios de los ajustes tarifarios, el traslado a precios del salto en el tipo

de cambio de diciembre y el efecto sobre las expectativas de la percepción de

una política monetaria más permisiva.